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Capítulo 1.

Introducción

La Tierra, este planeta que habitamos, es un elipsoide con una superficie de aproximadamente 500 millones de kilómetros cuadrados, de los cuales 350 millones (70%) lo ocupan los mares y únicamente 150 millones (30%) es material solidificado o rocas que forman la corteza, constituidas por la asociación de minerales cristalinos o amorfos con características homogéneas.

Las observaciones de campo han conducido a los geólogos a dividir las rocas de la tierra en ígneas, sedimentarias y metamórficas con base en su origen. Las rocas ígneas (del latín ignis, fuego) están formadas por una masa fundida, que en un tiempo estuvo caliente _conocida como magma o lava_ y luego se enfrió o cristalizó para formar una roca compuesta de agregados minerales de silicato. Las rocas sedimentarias (del latín sedimentum, asentamiento) se formaron por la acumulación de sedimentos consolidados en rocas duras, firmes, estratégicas o sueltas. Los sedimentos pueden estar integrados por fragmentos de rocas de diferentes tamaños, minerales resistentes y restos de organismos y productos de acción química o de evaporación o mezcla de éstas. Las rocas metamórficas (del griego meta y morphe, cambio de forma) abarcan aquellos conjuntos minerales que han sufrido ajustes estructurales o mineralógicos a ciertas condiciones físicas o químicas o combinación de ellas impuestas por la profundidad.

La corteza terrestre, según F.W Clarke y H.S Washington, hasta una profundidad de 16 kilómetros está compuesta por 95% de rocas ígneas, 4,75% de rocas metamórficas y 0,25% de calizas. De lo cual estos investigadores deducen que la cantidad de rocas sedimentarias y otros minerales de la Tierra es insignificante en comparación con la gran masa de las rocas ígneas y que la composición media de la corteza terrestre son rocas ígneas.

La Tierra posee, en sus rocas, riquezas de todas clases, repartidas de manera tan irregular que de esta distribución nace la fortuna de un pueblo y la desgracia de otros.

1.1 Rasgos históricos

Para subsistir, es decir, para obtener sus alimentos, el hombre primitivo recurrió desde el comienzo a utilizar guijarros o trozos de rocas como utensilios para lograr diversos beneficios. Posteriormente, comienza a tallar estos utensilios sobre los cantos que abundaban en playas y ríos. Los materiales tallados son diversos y van desde el pedernal y el cuarzo hasta la cuarcita y las calizas, pasando por todo tipo de elementos. El potencial trasformador del hombre comienza con la talla de estas piedras.

El pedernal es una concreción silícea. Es la roca química sedimentaria más común. Es dura, densa, criptocristalina y está compuesta de calcedonia y cuarzo o una mezcla de estos minerales. Los historiadores están de acuerdo en asignar al pedernal el primer lugar entre las rocas utilizadas por el hombre en la etapa paleolítica de su historia. Para ellos, el pedernal constituyó la materia de la primera herramienta, cuyo tipo _herramienta manual para toda clase de trabajos_ es el hacha, que en aquella época era a la vez hacha, cuchilla, sierra y cincel. Durante muchos siglos, después del descubrimiento de los metales, el pedernal siguió siendo utilizado por el hombre en el desarrollo de la construcción con hormigón y para el empedrado de los caminos.

El mejoramiento progresivo de la talla, a través de milenios, combinado con los cambios de ambiente dio como resultado el establecimiento de la industria de las rocas que caracteriza las distintas fases de la evolución humana como paleolítica, que alcanzó aproximadamente un millón de años de duración, para extenderse a lo largo de todos los continentes de la Tierra. Es así como, durante 12.000 años o más, el hombre ha venido utilizando la piedra para construirse refugios.

Cuadro 1. Cronología del Paleolítico

Período geológico Años a.C Evolución en la utilización de las rocas
Holoceno 4.000
6.000
8.000
Neolítico 4.  Neantropido Homo sapiens El hombre comienza a utilizar las rocas para otros propósitos; además de hacer utensilios, utiliza el suelo para cultivar, rocas para construir, arcilla para cerámicas. Comienza la industrialización de las rocas.
1.000
12.000
Paleolítico Mesolítico 4.  Neantropido Homo sapiens Se desarrolla la talla de utensilios pequeños, diminutas lascas o microlitos.
15.000
20.000
25.000
30.000
35.000
40.000
Superior 4.  Neantropido Homo sapiens Reemplaza al Neanthertaloide. Fósiles hallados en África, Asia y Europa, asociados con utensilios tallados en pedernal y otras rocas, lasca de piedra.
Pleistoceno 50.000
60.000
70.000
80.000
90.000
Medio 3. Paleontropido Homo sapiens primigenius Neantherthaloide, Fósiles hallados en África, Asia y Europa, asociados con útiles y herramientas toscamente talladas con diferentes tipos de rocas, lasca de piedra.
100.000
200.000
300.000
400.000
500.000
Inferior 2. Arcantropido Homo erectus Pitecantropidos. Fósiles hallados en África, Asia y Europa, asociados con útiles y herramientas de golpes, cortados en pedernal y otras rocas, lasca de piedra.
600.000
700.000
800.000
900.000
1.000.000
Primitivo 1. Australopitecidos Homo habilis Fósiles hallados en África meridional, asociados con útiles toscamente cortados y que se pueden confundir con guijarros o cantos rodados. Lasca desportillada de piedra.

Para el año 3000 a.C. comienza la época protodinástica de Egipto y con ella la perfección del retoque del pedernal y el trabajo de la piedra. El arte de trabajar la piedra avanza, creándose esculturas de grandes dimensiones y belleza, y obras funerarias tales como pirámides _las cuales son raras, porque el Bajo Egipto, donde se establece la corte de los faraones y se hacen esas grandes construcciones, carece de piedras, por lo cual hubo de importarte desde el Alto Egipto las piedras empleadas para tales construcciones y esculturas.

Desde el comienzo, los egipcios utilizaron todos los tipos de rocas que se podían encontrar en el Valle del Nilo y áreas vecinas, tales como alabastros, basaltos, brechas verdes y blancas, dioritas, calizas, pórfidos, arenas, areniscas y serpentinas, que fueron empleadas en estatuas, sarcófagos, bajo y alto relieve, construcciones de pirámides y templos, y arenas para fabricar vidrio. Las rocas blandas eran cortadas a cincel, las duras eran extraídas con métodos sofisticados. Los bloques eran desprendidos de la masa introduciendo cuñas de madera entre las grietas de la roca, estas cuñas luego eran humedecidas con agua y el bloque se separaba de la masa de la roca al hincharse la cuña.

Los egipcios fueron los primeros en el mundo en utilizar las rocas a escala intensiva, para obtener las piedras con que construyeron las pirámides y otros grandes templos. Tanto en las pirámides de Egipto como en las inmensas edificaciones de griegos, incas y mayas, el hombre superó los problemas de transporte de colosales bloques de roca que llegaban a pesar toneladas.

En Creta comienza la utilización de las rocas para uso en estatuaria y construcción aproximadamente en la misma época en que empieza en Egipto. En las ruinas de Creta se puede observar la influencia del arte egipcio. Las leyendas griegas indican la existencia de relaciones entre las culturas de la Península Helénica y Creta, que se extendieron por el Egeo, pasando con el tiempo a Roma.

Al oriente de Egipto, la Baja Mesopotamia carece de piedras; por lo cual, desde los comienzos, la construcción se hizo con ladrillos de arcillas sin cocer, formando una sola masa con el terraplén que estaban edificando. No lejos de allí, en la parte alta de Mesopotamia, había canteras de alabastro y calizas blandas, que fueron utilizadas en la estatuaria y los relieves.

Durante el Imperio Romano, en Roma se desarrolló la industria de rocas para materiales de construcción. Después de la caída del imperio, en el siglo V d.C., la industria de la construcción sufrió un colapso, el comercio decayó y sólo se explotaban sales.

Mapa 1. Expansión de la cultura paleolítica durante el Pleistoceno

Leyenda:

1. Australopitecidos Homo habilis

2. Arcantropido Homo erectus

3. Paleontropido Homo sapiens primigenius

4. Neantropido Homo sapiens

Únicamente en Alemania y Gran Bretaña se continuó explotando rocas para la construcción. En el siglo VIII en España se vuelven a abrir los trabajos de minería para la explotación de rocas.

Durante le Edad Media apenas se trabajó la minería. A partir del siglo XIV se produce un renacimiento en Europa y se incrementa la producción de rocas industriales para la construcción. Esta reacción guarda una marcada diferencia geográfica con respecto al Renacimiento artístico, ya que es en Europa Central donde se explotan nuevos yacimientos hacia el año 1200 d.C.

No ha sido comprobado el uso de arcillas para la fabricación de piezas de alfarería durante el paleolítico. Sin duda alguna, el hombre comenzó a utilizar las tierras de arcillas para la elaboración de cerámica en la época neolítica, posiblemente hacia el octavo milenio a.C. Las primeras piezas de cerámica hechas en torno aparecen hacia el año 3500 a.C. en Mesopotamia. El torno no llega al occidente del Mediterráneo hasta el año 2000 a.C.

Los cambios provocados por la Revolución Neolítica (8000 a.C.), es decir por el desarrollo de la agricultura, ofrecieron al hombre la oportunidad para mejorar la comodidad de sus viviendas. Los agricultores egipcios se habían contentado con simples
refugios de juncos y barro (arcillas), y los sumerios habitaban en chozas levantadas en medio de cañaverales, pero pronto empezaron a erigir edificaciones construidas con barro (arcillas) y tierra pisada o arena. Para el año 3000 a.C., se utilizaba el ladrillo en Siria y Mesopotamia. Estos ladrillos fundamentalmente se trataban de una masa de barro (limo y arcilla) mezclada con paja, a la cual se le daba forma a presión dentro de un molde de madera y luego se dejaba secar al sol.

A medida que fue avanzando la civilización, se perfeccionaron las artes cerámicas. Una de las consecuencias de las luchas e invasiones de la Edad Antigua fue que los pueblos vencedores asimilaron los usos y costumbres de los vencidos. Así los griegos y romanos aprendieron de asirios, babilonios, persas y egipcios el arte de la alfarería y la cerámica. Los romanos, cuyas legiones llevaban consigo ladrilleros y alfareros, cuidaron de propagar esta industria por todos los países en que fundaron colonias. Las invasiones bárbaras que marcaron el principio de la Edad Media barrieron la industria cerámica y transcurrió mucho tiempo antes de que ésta volviera a seguir en Europa.

En el siglo XI se desarrolló en Alemania la fabricación del gres cerámico. En 1570, los industriales de Amberes fundaron en Lambeth una fábrica de productos cerámicos, a ésta siguieron las fábricas de Staffordshire en Inglaterra (fundada en 1668) y la industria inglesa del gres cerámico establecida en 1710 en Chelsea. La invención de la porcelana en 1709 dio impulso a la industria cerámica. El descubrimiento de la porcelana no ha impedido la creación de nuevos productos cerámicos.

La caliza, cuya importancia ha tomado ímpetu en la etapa industrial que comenzó a fines del siglo XVIII, está considerada como una de las rocas más importantes para la vida humana. Las calizas y dolomitas son quizás las rocas sedimentarias de mayor interés económico, pues son materias primas usadas corrientemente como materiales de construcción, piedras ornamentales y en la industria del vidrio; además de ser fundamentales en la elaboración de cales, cementos refractarios y otros productos. El consumo de caliza en la fabricación de cemento Portland es el más elevado, por un amplio margen, en aplicaciones industriales o químicas. Se ha estimado que de todas las rocas explotadas en el mundo, la caliza representa más de 35 por ciento, lo cual señala la importancia de esta roca. El uso de cal, producido de las calizas, como abono no es una invención moderna. China y Japón la utilizaban desde tiempos remotos. Los romanos y los galos también utilizaban la cal como abono.

Las formaciones de rocas fosfatadas o fosforita, generalmente calizas de origen sedimentario, constituyen los yacimientos de fosforita más importantes. Los ingleses fueron los primeros en emplear los fosfatos minerales, descubiertos en sus propias islas. En 1854 se inició la explotación de fosforita en Suffolk de donde pasó más tarde a la región de Cambridge. La llamada "fiebre de los fosfatos" se había apoderado de muchos países para finales del siglo XIX. Son muy importantes los yacimientos de fosforitas sedimentarias de Florida en Estados Unidos, los de Túnez y Argelia, y los del Sahara. Casi toda la producción mundial de fosfatos se emplea en la elaboración de fertilizantes.